Cuando una persona busca “cómo ir a un masaje relajante”, en realidad quiere resolver dudas muy prácticas: ¿qué debo llevar?, ¿cómo vestirme?, ¿tengo que ducharme antes?, ¿qué hago si me da pena?

Como masoterapeuta profesional, sé que estas preguntas son más comunes de lo que parecen. Por eso, en esta guía te explicaré paso a paso cómo prepararte para tu sesión de masaje relajante, qué esperar durante el proceso y qué hacer después para potenciar sus beneficios.
Mi objetivo es que llegues tranquilo, seguro y listo para disfrutar una experiencia realmente reparadora para tu cuerpo y mente.
Antes del masaje: cómo prepararte correctamente
La preparación es clave para aprovechar al máximo un masaje relajante. Aquí te explico cómo hacerlo de manera práctica y sencilla.
1. Dúchate antes de la sesión
Una ducha breve con agua tibia ayuda a limpiar la piel, eliminar impurezas y relajar la musculatura. Además, es una forma de respeto hacia el terapeuta, ya que permite trabajar con mayor comodidad y profesionalismo.
2. Evita comer en exceso
Lo ideal es no comer nada pesado al menos una hora antes del masaje. Un estómago lleno puede generar incomodidad cuando te recuestes boca abajo, especialmente durante las maniobras abdominales o en posición prona.
3. Usa ropa cómoda
Opta por prendas ligeras y fáciles de quitar, como sudaderas o ropa deportiva. Durante el masaje, normalmente se trabaja con el cuerpo cubierto con toallas, dejando al descubierto solo la zona que se va a tratar.
4. Llega con tiempo
Llegar con 10 o 15 minutos de anticipación te permite relajarte y evitar tensiones por el tráfico o el reloj. Un cuerpo estresado desde el inicio tarda más en entrar en el estado de relajación profunda que buscamos alcanzar.
5. Evita usar perfume o cremas fuertes
Muchos centros utilizan aceites aromáticos y difusores. Si llevas perfumes intensos, pueden interferir con la experiencia olfativa o incluso causar irritación al terapeuta o a otros clientes.
Durante el masaje: qué esperar y cómo comportarte
Saber qué pasará durante la sesión te ayudará a sentirte cómodo y disfrutar plenamente del proceso.
1. Comunicación con el terapeuta
Antes de comenzar, te haré unas preguntas breves sobre tu estado de salud, dolencias o zonas sensibles. Es importante ser honesto: si tienes alguna lesión, presión arterial alta o condición médica, debemos saberlo para adaptar las maniobras.
Durante la sesión, puedes comunicar si algo te incomoda, si la presión es demasiada o si prefieres evitar alguna zona. Un buen masaje siempre se ajusta a tus necesidades.
2. Relaja la mente y el cuerpo
Respira profundo y deja que tu cuerpo se entregue. A veces los pensamientos siguen activos, pero no intentes controlarlos; poco a poco se irán disipando con el ritmo del masaje.
3. Qué hace el masoterapeuta
En un masaje relajante, utilizo técnicas suaves y rítmicas —como el effleurage (pasadas largas) o el petrissage (amasamientos suaves)— para estimular la circulación, liberar tensión muscular y generar una sensación de bienestar general.
El ambiente suele tener música tranquila, luz tenue y aroma a aceites esenciales, todo diseñado para favorecer la desconexión mental.
4. Qué hacer si te da sueño o si tu cuerpo reacciona
Es normal que te duermas o que experimentes pequeñas contracciones musculares involuntarias. Son signos de que tu sistema nervioso está entrando en un estado profundo de relajación.
Después del masaje: cuidados y recomendaciones
La sesión no termina al levantarte de la camilla. Lo que hagas después influye mucho en los resultados.
1. Tómate unos minutos antes de levantarte
Evita incorporarte de inmediato. Quédate unos segundos respirando profundo y deja que tu cuerpo asimile la sensación de ligereza y calma.
2. Hidrátate
Beber agua es esencial para ayudar al cuerpo a eliminar toxinas movilizadas durante el masaje y prevenir posibles dolores leves post-sesión.
3. No hagas ejercicio intenso
Evita entrenar o hacer actividades físicas fuertes el mismo día. Tu cuerpo necesita mantener el estado de descanso y recuperación que el masaje ha generado.
4. Escucha tu cuerpo
Algunas personas pueden sentir un poco de somnolencia, sed o un leve dolor muscular, lo cual es completamente normal. Si notas incomodidades inusuales, comunícalo en tu próxima cita para ajustar la presión o la técnica.
Consejos extra para disfrutar aún más tu masaje relajante
- Elige un profesional certificado. Un masoterapeuta con formación garantiza seguridad, técnica adecuada y resultados reales.
- Crea tu propio ritual. Apaga el celular, lleva ropa limpia y deja todo lo pendiente fuera del salón.
- Mantén una frecuencia regular. Un masaje relajante cada 15 o 30 días contribuye al equilibrio físico y mental a largo plazo.
- Confía en el proceso. Cuanto más te permitas soltar el control, más profunda será la experiencia de bienestar.
Beneficios que notarás después del masaje relajante
Aunque cada persona reacciona diferente, los efectos más comunes son:
- Disminución de la tensión muscular y del dolor.
- Mejora de la circulación sanguínea y linfática.
- Sensación de calma mental y emocional.
- Sueño más profundo y reparador.
- Mayor claridad mental y energía en los días siguientes.
En mi experiencia, muchos clientes describen el masaje relajante como una “pausa necesaria” que les ayuda a reconectarse consigo mismos y a reducir el estrés acumulado de la rutina.
Saber cómo ir a un masaje relajante no solo te evita incomodidades, sino que te permite vivir una experiencia mucho más placentera y efectiva. Prepararte adecuadamente, comunicarte con tu masoterapeuta y cuidar tu cuerpo después de la sesión son pasos simples que marcan una gran diferencia.
Si nunca has probado un masaje relajante profesional, te invito a regalarte ese espacio. No es un lujo, es una forma consciente de cuidar tu bienestar físico y mental.
Fuentes
- American Massage Therapy Association. (2023). Massage Therapy for Health and Wellness. AMTA.
- Fernández, P. (2020). Técnicas de masaje terapéutico y relajante. Editorial Médica Panamericana.
- Mayo Clinic. (2022). Massage: Get in touch with its many benefits. Mayo Foundation for Medical Education and Research.