La vacumterapia es un tratamiento no invasivo que utiliza presión negativa para succionar el tejido cutáneo, mejorando la circulación y eliminando grasa localizada. Nosotros la empleamos para drenar el sistema linfático y reducir la piel de naranja de forma mecánica. Es una técnica de succión profunda y efectiva.
Entender el funcionamiento del sistema circulatorio es la base de mi trabajo. Muchas personas llegan a Masaje In House buscando soluciones para la pesadez en las piernas o la celulitis rebelde sin saber que el estancamiento de fluidos es el verdadero culpable. La succión controlada permite movilizar lo que el masaje manual a veces no alcanza a desplazar con la misma velocidad.
El mecanismo físico: qué es vacumterapia en profundidad
La vacumterapia consiste en la aplicación de una máquina que, mediante copas de cristal o polímeros, genera un vacío en la zona tratada. Al succionar la piel, se crea un espacio entre el tejido adiposo y el músculo que permite que la sangre fluya con mayor libertad. Esto no es magia, es física aplicada al cuerpo humano. Yo lo veo como un masaje inverso donde, en lugar de presionar hacia adentro, tiramos del tejido hacia afuera para liberar tensiones profundas.
El equipo permite regular la potencia del vacío. No todos los cuerpos resisten la misma intensidad ni todas las zonas necesitan el mismo nivel de succión. En los muslos, donde la grasa suele ser más compacta, ajustamos la máquina para que el efecto llegue a las capas subdérmicas. Esto provoca una rotura mecánica de los adipocitos, facilitando que el cuerpo los procese de manera natural.
Cuando realizamos este procedimiento, el enrojecimiento de la zona es un indicador positivo de que la sangre está acudiendo al área. Esta hiperemia ayuda a oxigenar los tejidos que antes estaban comprimidos por la inflamación. Es un proceso que requiere conocimiento anatómico para seguir las vías de drenaje correctas. Si se hace al azar, los resultados se diluyen.
Guía técnica sobre ¿Qué es y para qué sirve la vacumterapia?
Para explicar ¿Qué es y para qué sirve la vacumterapia?, debemos centrarnos en la eliminación de desechos metabólicos. El cuerpo acumula toxinas en el líquido intersticial. La succión de la vacumterapia empuja estos residuos hacia los ganglios linfáticos. Desde ahí, el organismo los expulsa a través de la orina o el sudor.
Además de la parte estética, esta técnica sirve para mejorar la elasticidad de la piel. Al estimular los fibroblastos, se genera colágeno nuevo de forma natural. Las fibras elásticas se estiran y se reorganizan. El resultado es una dermis más firme y con una textura visiblemente más suave tras pocas sesiones.
En el ámbito post-deportivo, la uso para reducir el ácido láctico. Los deportistas que sufren de contracturas crónicas encuentran alivio porque el vacío separa las fascias musculares. Esto elimina la adherencia que causa dolor. Es una herramienta técnica que complementa cualquier terapia de recuperación física avanzada.
Cómo ejecutamos la técnica en Masaje In House
El proceso de vacumterapia siempre inicia con un diagnóstico visual de la piel. Aplicamos aceites específicos que permiten que la copa se deslice sin causar fricciones innecesarias o irritación excesiva. El movimiento debe ser constante. Si dejamos la copa fija en un solo punto, corremos el riesgo de generar hematomas que no aportan nada al proceso curativo.
Las maniobras son rítmicas. Seguimos el sentido de las fibras musculares y los canales de drenaje. Una sesión suele durar entre treinta y cuarenta minutos dependiendo de la extensión del área. Nosotros preferimos combinarla con técnicas manuales al final para asentar el líquido movilizado. La integración de herramientas mecánicas y humanas es lo que marca la diferencia en el resultado final.
Es habitual sentir una sensación de calor o un ligero hormigueo después del tratamiento. El cuerpo está trabajando. La circulación se mantiene activa durante horas tras finalizar el servicio. Yo siempre recomiendo beber abundante agua para ayudar a los riñones a procesar todo el material que acabamos de poner en circulación con la máquina de vacío.
Resultados esperados y frecuencia recomendada
No existen soluciones de una sola sesión. La vacumterapia requiere constancia y un plan estructurado. Por lo general, los cambios en la textura de la piel se notan a partir de la quinta visita. La inflamación baja y el contorno se ve más definido. Es una respuesta biológica gradual al estímulo repetitivo del vacío.
Para casos de celulitis edematosa, sugiero dos sesiones semanales. Esto mantiene el sistema linfático en un estado de activación constante. Si el objetivo es solo mantenimiento circulatorio, una sesión cada diez días suele bastar para evitar que los fluidos se estanquen nuevamente. Cada tratamiento es personalizado según el historial de salud de cada cliente.
El éxito depende también de los hábitos personales. Si después de una sesión de vacumterapia se consume exceso de sodio o alcohol, el esfuerzo se pierde. Nosotros asesoramos sobre cómo mantener esos resultados en casa. La técnica es potente, pero el compromiso del paciente con su propia salud circulatoria es el motor que sostiene la mejoría a largo plazo.
Conclusión y consejos de experto
La vacumterapia no es un tratamiento doloroso, aunque puede ser molesto en zonas con mucha fibrosis. Mi consejo final es que nunca ignores las contraindicaciones como las várices severas o la fragilidad capilar. Si tienes tendencia a los moratones, la succión debe ser mínima o directamente sustituida por drenaje manual. La seguridad siempre va antes que la estética. Confía en profesionales que entiendan la fisiología detrás de la máquina y no solo en quienes saben encender el equipo.
Referencias bibliográficas
- Chaitow, L. (2014). Técnicas de manipulación fascial para el tratamiento del dolor. Elsevier España.
- Fernández, J. (2021). Fisioterapia dermatofuncional: Bases y aplicaciones estéticas. Editorial Médica Panamericana.
- Upledger, J. E. (2010). Terapia Craneosacral y sistemas de fluidos corporales. Paidotribo.