Como masoterapeuta profesional, suelo insistir en algo que muchos desconocen: no todos los cuerpos están siempre preparados para recibir un masaje. Aunque esta terapia manual aporta múltiples beneficios desde aliviar tensiones musculares hasta mejorar la circulación y el estado emocional, hay situaciones específicas donde puede ser más perjudicial que beneficiosa.

En este artículo, te explicaré con detalle las indicaciones y contraindicaciones del masaje, es decir, cuándo está recomendado y cuándo debemos evitarlo o adaptarlo. Conocer esta información te permitirá disfrutar de una experiencia segura, personalizada y realmente efectiva.
Indicaciones del masaje: cuándo y por qué aplicarlo
Las indicaciones del masaje hacen referencia a las condiciones físicas o emocionales en las que la aplicación de la técnica manual resulta beneficiosa. En mi práctica diaria, suelo recomendar diferentes tipos de masaje según las necesidades del paciente, siempre después de una valoración inicial.
1. Tensión muscular y contracturas
Uno de los motivos más comunes para acudir a masaje es la acumulación de tensión muscular. El masaje terapéutico o descontracturante ayuda a relajar fibras tensas, mejorar el flujo sanguíneo y disminuir el dolor.
Por ejemplo, personas que trabajan muchas horas frente al computador o realizan actividad física intensa suelen presentar contracturas en cuello, espalda y hombros. En estos casos, el masaje favorece la recuperación y previene lesiones.
2. Estrés, ansiedad y sobrecarga emocional
El cuerpo y la mente están estrechamente conectados. A través de maniobras suaves y rítmicas, el masaje estimula el sistema nervioso parasimpático, responsable de la relajación. Esto genera una reducción del cortisol (hormona del estrés) y un aumento en la producción de endorfinas, contribuyendo a una sensación de bienestar físico y mental. Por eso, suelo recomendar sesiones de masaje relajante en personas con altos niveles de ansiedad o dificultad para conciliar el sueño.
3. Problemas circulatorios leves
Cuando no existen enfermedades cardiovasculares graves, el masaje puede estimular la circulación venosa y linfática, ayudando a eliminar toxinas y reducir la sensación de pesadez en las piernas. El drenaje linfático manual, por ejemplo, está indicado para retención de líquidos, edemas leves o recuperación postquirúrgica (bajo supervisión médica).
4. Dolor muscular postejercicio o rigidez articular
Tras un entrenamiento intenso o un periodo de inactividad, el masaje puede acelerar la eliminación del ácido láctico, mejorar la movilidad articular y reducir el dolor muscular retardado. En deportistas o personas que inician rutinas nuevas, esta técnica favorece una recuperación más rápida y un mejor rendimiento.
5. Fatiga crónica y desequilibrios posturales
En casos de cansancio físico general o dolores musculares de origen postural, el masaje terapéutico ayuda a restablecer el equilibrio corporal, liberar puntos gatillo y mejorar la alineación muscular. Esto no solo alivia molestias, sino que también optimiza la postura y la calidad del movimiento.
Contraindicaciones del masaje: cuándo debemos evitarlo
Así como el masaje puede ser una herramienta terapéutica poderosa, también existen condiciones en las que su aplicación está contraindicada, ya sea de forma absoluta o relativa.
1. Fiebre o infecciones activas
Si el cuerpo está combatiendo una infección o presenta fiebre, el masaje puede aumentar la temperatura corporal y diseminar agentes infecciosos a través del sistema circulatorio. En estos casos, lo más prudente es posponer la sesión hasta la completa recuperación.
2. Procesos inflamatorios agudos o lesiones recientes
Cuando hay inflamación (como esguinces, desgarros o contracturas recientes), el masaje profundo puede empeorar la lesión y aumentar el dolor. Lo ideal es esperar de 48 a 72 horas y combinar con fisioterapia o crioterapia antes de retomar el tratamiento manual.
3. Enfermedades cardiovasculares o trombosis
Personas con hipertensión no controlada, insuficiencia cardíaca o trombosis venosa profunda no deben recibir masajes profundos. El aumento de la circulación podría movilizar coágulos o alterar la presión arterial, generando riesgos graves. En estos casos, se requiere autorización médica.
4. Cáncer activo o tratamientos oncológicos sin supervisión
El masaje puede estimular el sistema linfático y favorecer la diseminación de células tumorales. Por eso, si el paciente está bajo tratamiento oncológico, solo deben realizarse técnicas específicas para masaje oncológico, siempre con consentimiento médico.
5. Enfermedades infecciosas o lesiones cutáneas
Si existen heridas abiertas, quemaduras, hongos o infecciones cutáneas, se debe evitar el masaje hasta la completa cicatrización. Además de ser doloroso, puede transmitir infecciones o interferir en el proceso de reparación tisular.
6. Trastornos hemorrágicos o uso de anticoagulantes
Las maniobras profundas pueden causar hematomas o sangrados internos en personas con problemas de coagulación o que consumen anticoagulantes. En estos casos, solo se recomiendan técnicas suaves o drenaje linfático con precaución.
Contraindicaciones relativas: cuándo adaptar la técnica
En algunas situaciones, el masaje no está totalmente prohibido, pero debe ajustarse según la condición del paciente:
- Varices leves
- Embarazo (especialmente en el primer trimestre)
- Dolor menstrual
- Postoperatorios recientes
- Dolores neuropáticos
El papel del masoterapeuta aquí es adaptar presión, tiempo y maniobras para no generar molestias ni efectos adversos.
El masaje es una herramienta terapéutica de gran valor, pero su éxito depende de la valoración profesional previa. Antes de iniciar cualquier sesión, siempre realizo una entrevista de salud personalizada, donde identifico posibles contraindicaciones y elijo la técnica más adecuada.
Recordemos que cada cuerpo tiene su propio ritmo y necesidades. Por eso, la masoterapia no debe aplicarse de forma genérica, sino adaptada a la condición de cada persona. Un masaje bien indicado puede transformar tu bienestar; uno mal aplicado, comprometerlo.
Fuentes
- Fritz, S. (2017). Fundamentals of Therapeutic Massage (6th ed.). Elsevier Health Sciences.
- Salvo, C. (2019). Masoterapia clínica: fundamentos y técnicas manuales. Editorial Médica Panamericana.
- Goats, G. C. (1994). Massage the scientific basis of an ancient art: Part 2. British Journal of Sports Medicine, 28(3), 153–156.
- American Massage Therapy Association (AMTA). (2023). Massage contraindications and precautions. Retrieved from https://www.amtamassage.org
- Clay, J., & Pounds, D. (2018). Clinical Massage Therapy: Understanding, Assessing, and Treating Over 70 Conditions. Lippincott Williams & Wilkins.