Cuando hablamos del masaje, no solo nos referimos a una técnica de relajación o un tratamiento corporal, sino a una práctica ancestral que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes. A lo largo de mi experiencia como masoterapeuta, me ha resultado fascinante entender cómo esta herramienta terapéutica ha evolucionado desde rituales sagrados hasta métodos clínicos de rehabilitación.

En este artículo quiero llevarte en un viaje a través del tiempo, para comprender la historia del masaje, sus raíces culturales y cómo se consolidó como una de las formas más completas de cuidado físico y emocional.
Los orígenes del masaje en la antigüedad
El masaje tiene miles de años de historia. Los primeros registros provienen de culturas como China, Egipto, India y Grecia, civilizaciones que entendían el cuerpo como un canal energético y físico al mismo tiempo. En cada una de ellas, el masaje surgió con un propósito distinto, pero compartiendo un objetivo común: restablecer el equilibrio y aliviar el sufrimiento.
China: el masaje como equilibrio energético
En China, hacia el 2700 a.C., el emperador Huang Ti, conocido como el Emperador Amarillo, escribió el Canon de Medicina Interna, uno de los textos más antiguos donde se describen las bases de la medicina tradicional china y el uso del masaje terapéutico (Tui Na). El enfoque era claro: mantener el flujo del Qi (energía vital) a través de los meridianos del cuerpo. Un estancamiento del Qi podía generar enfermedad, y el masaje era una vía para restablecer su armonía.
India: el masaje como parte del Ayurveda
En la India, el Ayurveda integró el masaje dentro de su sistema médico. Se utilizaban aceites naturales y movimientos específicos para equilibrar los doshas (Vata, Pitta y Kapha), que representan las energías biológicas del cuerpo. Aún hoy, muchas técnicas de masaje ayurvédico, como el Abhyanga, se siguen practicando y son pilares del bienestar integral en oriente.
Egipto: masajes con fines medicinales y rituales
Los egipcios también documentaron su uso terapéutico. En las paredes de las tumbas de Saqqara (hacia 2500 a.C.) se observan jeroglíficos que muestran a personas recibiendo masajes en manos y pies. Ellos comprendían su poder para aliviar el dolor y mejorar la circulación, combinándolo con aceites aromáticos, lo que dio origen a la aromaterapia moderna.
Grecia y Roma: el masaje como parte del entrenamiento físico
En la antigua Grecia, el masaje fue adoptado por atletas y médicos como Hipócrates, quien afirmaba: “El médico debe ser experimentado en muchas cosas, pero especialmente en el masaje”. Los griegos lo usaban para preparar el cuerpo antes de los juegos y acelerar la recuperación posterior. Los romanos, influenciados por esta tradición, lo incorporaron en sus baños públicos y lo convirtieron en una práctica de bienestar general.
La Edad Media: del olvido a la redescubierta
Durante la Edad Media en Europa, el masaje perdió relevancia debido a las creencias religiosas que lo asociaban con prácticas paganas. Sin embargo, en oriente siguió desarrollándose y perfeccionándose. Fue recién durante el Renacimiento, cuando el estudio del cuerpo humano y la medicina resurgieron, que el masaje volvió a ganar protagonismo como herramienta médica y de bienestar.
El nacimiento del masaje moderno
La versión contemporánea del masaje, tal como la conocemos hoy, comenzó en el siglo XIX con Per Henrik Ling, un fisioterapeuta sueco que desarrolló el llamado Masaje Sueco. Ling combinó conocimientos de anatomía, fisiología y gimnasia para crear una técnica sistemática que mejoraba la circulación, relajaba los músculos y reducía la tensión. Este enfoque marcó el inicio del masaje terapéutico moderno, con fundamentos científicos que hoy sustentan muchas de las técnicas clínicas que utilizamos los masoterapeutas.
El masaje en la actualidad: ciencia y bienestar
Hoy en día, el masaje se considera una terapia complementaria con beneficios demostrados. En fisioterapia, por ejemplo, se utiliza para mejorar la movilidad, disminuir el dolor y acelerar procesos de recuperación muscular. En el ámbito del bienestar, el masaje es clave para reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y equilibrar el sistema nervioso.
Como profesional, puedo afirmar que el masaje no solo trabaja sobre los tejidos, sino también sobre la mente. Es una experiencia profundamente humana que conecta el toque, la empatía y la intención terapéutica.
Lo que aprendemos de la historia del masaje
Conocer la historia del masaje nos recuerda que esta técnica no es una moda, sino una herencia cultural universal que combina ciencia, intuición y humanidad. Desde los templos egipcios hasta los modernos consultorios de fisioterapia, el masaje ha demostrado su poder para aliviar, conectar y sanar.
Cada vez que realizo un masaje, me gusta recordar que formo parte de una tradición milenaria que ha evolucionado, pero mantiene la misma esencia: el poder sanador del contacto humano. Esa es la verdadera historia del masaje: una historia de cuidado, empatía y transformación.
Fuentes
- Benjamin, P. J., & Lamp, S. P. (2018). Understanding Massage Therapy: Integrating Research and Practice. Human Kinetics.
- Fritz, S. (2021). Fundamentals of Therapeutic Massage (7th ed.). Elsevier.
- Salvo, S. G. (2020). Massage Therapy: Principles and Practice. Elsevier.
- Zhang, W. (2019). Traditional Chinese Massage: Theory and Techniques. China Science Press.